La sobrepoblación de perros y gatos deriva inevitablemente en el maltrato animal, ya sea por su estado de abandono en las calles, por no recibir la atención necesaria de su familia al tener muchos animales o porque su condición de invulnerabilidad los vuelve presa fácil para personas con tendencias violentas.
Si bien el maltrato hacia un animal es un delito penal por si mismo, recordemos que se ha comprobado su vinculación con la violencia que se desarrolla hacia otras personas vulnerables, como mujeres y niños.

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